La inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología experimental a una herramienta cotidiana. Generación de textos, análisis de información, automatización de tareas y apoyo a la toma de decisiones ya forman parte del día a día de muchos equipos. El problema surge cuando este uso ocurre sin conocimiento, control o lineamientos claros por parte de la organización.
El Shadow AI no aparece por descuido, sino por necesidad. Áreas de negocio buscan velocidad, eficiencia y mejores resultados. Cuando no existen alternativas oficiales o procesos claros, los usuarios recurren a herramientas de IA públicas o externas, muchas veces utilizando datos corporativos sensibles sin dimensionar el riesgo.
Desde la perspectiva de ciberseguridad, el Shadow AI introduce una complejidad nueva. A diferencia de otras tecnologías, las herramientas de IA no solo almacenan datos, también los procesan, aprenden de ellos y pueden reutilizarlos de formas poco transparentes. Esto dificulta saber qué información se comparte, cómo se usa y dónde termina.
Otro riesgo relevante es la pérdida de control sobre la calidad y confiabilidad de la información. Decisiones de negocio comienzan a apoyarse en resultados generados por modelos que no fueron evaluados, entrenados ni validados por la organización. El riesgo no es solo técnico, sino estratégico.
En Latinoamérica, este punto ciego se amplifica por la falta de marcos claros de gobierno de IA. Muchas organizaciones aún están tratando de entender el impacto de la nube y el Shadow SaaS, mientras el uso de IA avanza sin fricción. La ciberseguridad llega tarde, intentando poner orden en un entorno que ya se normalizó.
Prohibir el uso de IA suele ser la reacción inicial, pero rara vez funciona. Al igual que con otras tecnologías, la prohibición empuja el uso hacia espacios sin visibilidad. El Shadow AI no se elimina bloqueando herramientas, se gestiona entendiendo por qué se usan y bajo qué condiciones deben permitirse.
Las organizaciones más maduras están empezando a integrar la IA dentro de su modelo de gobierno. Definen casos de uso permitidos, establecen lineamientos sobre datos, evalúan proveedores y capacitan a sus equipos. La ciberseguridad deja de reaccionar y comienza a anticipar.
Para el CISO, el Shadow AI representa un nuevo frente de responsabilidad. No se trata de convertirse en experto en modelos, sino de asegurar que el uso de IA no erosione principios básicos de seguridad, privacidad y control. Ignorar este fenómeno es aceptar un riesgo creciente y silencioso.
El Shadow AI es el nuevo punto ciego de la ciberseguridad corporativa porque combina adopción masiva, baja visibilidad y alto impacto. Hacerlo visible es el primer paso para gestionarlo antes de que se convierta en un problema mayor.
Acciones inmediatas
- Identifica si equipos están utilizando herramientas de IA sin lineamientos formales.
- Define qué tipos de datos pueden y no pueden compartirse con soluciones de IA.
- Establece casos de uso permitidos alineados a objetivos de negocio.
- Evalúa riesgos legales, de privacidad y de cumplimiento asociados al uso de IA.
- Capacita a usuarios sobre riesgos y buenas prácticas en herramientas de IA.
- Integra la IA dentro del modelo de gobernanza de ciberseguridad existente.
Si el uso de inteligencia artificial en tu organización está creciendo sin visibilidad ni control, es momento de abordar el Shadow AI de forma estratégica. Contáctanos y trabajemos en un enfoque de ciberseguridad que permita aprovechar la IA sin crear nuevos puntos ciegos.